Cómo pararon el trabajo en las instalaciones de Raytheon

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Informe sobre un día de bloqueo

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El 13 de noviembre, manifestantes del sur de California bloquearon las instalaciones de un contratista de defensa en solidaridad con el pueblo palestino que recibe las bombas que produce. Este informe explora cómo lo consiguieron.


A las 7 de la mañana del 13 de noviembre, docenas de personas se reunieron en la extensa explanada de Raytheon, contratista de defensa del sur de California, en respuesta a un llamamiento de Trabajadores en Palestina a emprender acciones directas para bloquear el flujo de armas al ejército israelí. Bloquearon las instalaciones durante más de siete horas, durante las cuales un par de centenares de manifestantes más se unieron a la acción en oleadas, atraídos por los anuncios en las redes sociales. Juntos consiguieron paralizar las operaciones de la instalación durante todo el día.

El cartel de la entrada principal de las instalaciones.

Situada justo al sur del aeropuerto internacional de Los Ángeles y frente a la controvertida refinería de petróleo Chevron, Raytheon es uno de los varios fabricantes de armamento con sede en el sur de California. Al igual que Lockheed Martin, Northrup Grumman, Boeing, Elbit Systems y General Dynamics, Raytheon se beneficia de los contratos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Estos contratos permiten a Raytheon y a otros fabricantes de armas beneficiarse del suministro de tecnología militar como los misiles Sidewinder, las bombas guiadas por láser Paveway, los misiles interceptores Tamir y las municiones de ataque directo conjunto (JDAM) al ejército israelí.

Estos contratos han permitido al ejército israelí matar a más de 11.000 palestinos desde el ataque de Hamás del 7 de octubre. El ejército israelí ha atacado intencionadamente hospitales, viviendas e instalaciones educativas; casi la mitad de los palestinos muertos son niños. Aproximadamente una de cada doscientas personas de Gaza ha muerto y no hay indicios de que el gobierno israelí tenga intención de detenerse. Elementos del gobierno israelí han propuesto explícitamente obligar a todos y cada uno de las personas palestinas que no maten a huir a la península del Sinaí, matando o desplazando a 2,3 millones de personas.

Esto es genocidio. El ejército israelí está matando intencionadamente a miles de personas palestinas, únicamente por su origen étnico. La acción directa contra la industria armamentística que lo hace posible es una de las únicas cosas que podrían mitigar el desastre.

Gente sujetando pancartas para bloquear la entrada principal de El Segundo, mediodía.


La acción

La gente convocó y coordinó esta acción de forma autónoma, sin la participación formal de ninguna organización o grupo. El sábado 11 de noviembre por la mañana circuló por las redes sociales un folleto en el que se indicaba la fecha y se dirigía a la gente a un enlace para unirse a un canal específico de Telegram. Este anuncio avisaba de la acción con menos de dos días de antelación. Exactamente una hora antes del comienzo de la acción, a las 6 de la mañana, apareció un mensaje en el canal de Telegram anunciando el lugar exacto y el objetivo.

Una hora más tarde, los grupos se reunieron en cuatro puntos de las instalaciones, ya que era necesario bloquear las tres entradas principales para interrumpir el trabajo durante todo el día. Los puntos de reunión incluían la entrada principal en coche a las instalaciones en la intersección de El Segundo Boulevard y Continental Boulevard, la primera entrada para peatones/con tarjeta llave por el Boulevard Continental, la entrada patonal/con tarjeta llave en la plaza cercana con restaurantes, y la entrada trasera en las vías South Hughes Way y South Allied.

Las barras rojas representan las ubicaciones de los bloqueos en el transcurso de la acción. Algunos de ellos se mantuvieron durante siete horas, mientras que otros surgieron temporalmente en respuesta a la evolución de la situación.

En primer lugar, se bloquearon la entrada principal y las entradas peatonales. Los empleados fueron redirigidos a la entrada trasera, que estaba a más de un kilómetro y medio de distancia, entre quince y veinte minutos a pie. Ésta era la entrada más aislada de todas y la última en ser atrincherada.

Cuando los participantes llegaron a la entrada trasera de Hughes/Allied Way, aproximadamente a las 7:20 de la mañana, bastaron tres personas para empezar a establecer una barricada y apartar los coches. Poco después de la llegada de más personas a ese lugar, un gran camión de Raytheon salió por la puerta. La gente detuvo el camión ante la barricada y el conductor dio media vuelta, desesperado por abandonar las instalaciones. En esta zona, los y las participantes utilizaron materiales de construcción cercanos para crear tres capas de barricadas que se extendían desde la entrada trasera hasta la calle transversal.

Manifestantes sosteniendo una pancarta frente a la barricada de la entrada trasera.

La barricada en South Hughes en la entrada trasera, que impidió que un camión saliera de las instalaciones al principio del bloqueo.

En dos de las tres entradas, la gente rompió los lectores-llave como si fueran piñatas. Una carretera de cuatro carriles muy transitada se llenó de piedras procedentes de los jardines comerciales cercanos, junto con diversos materiales de construcción, obras y control del tráfico. El ambiente era animado, con música proporcionada por un sistema de sonido móvil y el uso ocasional de bombas de humo. Algunas personas desplegaron pancartas; otras añadieron mensajes a los carteles de Raytheon. Los participantes no se vigilaron entre sí, sino que se comunicaron respetuosamente.

El teclado de la entrada peatonal junto a la entrada principal, a última hora de la mañana.

La decisión de los organizadores de no compartir el lugar de la acción hasta el último momento puede haber limitado el número de participantes, pero también consiguió retrasar la respuesta policial. La policía llegó a la entrada trasera a las 9:25 de la mañana, más de dos horas después de que comenzara el bloqueo. Entre ellos se encontraban la policía de El Segundo (ESPD), la policía de Culver City (CCPD) y la policía de Hermosa Beach (HBPD). Más tarde se les unieron agentes del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles (LASD).

La policía de El Segundo llegó a la entrada principal a las 10.53 horas, pero finalmente se marchó. La policía de Torrance e Inglewood se presentó en la entrada principal con el apoyo de otras agencias a las 12:04 pm.

La policía tardó muchas horas en controlar la situación. Los distintos departamentos de policía que acudieron lucharon por coordinarse entre sí. Los agentes parecían confusos. Los de un departamento daban una orden desde una dirección y los de otro departamento les interrumpían con otra orden desde otra dirección. No estaba claro lo que decían a la gente; a menudo, sus órdenes eran completamente ininteligibles.

No parecía que la policía local tuviera experiencia en el control de multitudes en este tipo de situaciones. Dieron prioridad a entrar en el campus de Raytheon para protegerlo desde dentro antes que a interactuar con los manifestantes.

Un participante descansando entre el material de las barricadas junto a la entrada principal.

Cuando apareció la primera barricada en la entrada trasera, más aislada, la policía salió de sus vehículos y apartó laboriosamente las barreras, los conos de tráfico y las vallas de su camino. Una vez despejada la barricada trasera, los y las manifestantes establecieron allí un piquete itinerante, adentrándose en las dos calles que conducían a la entrada trasera. Esto les permitió seguir bloqueando el acceso a las instalaciones.

Este piquete itinerante fue finalmente desplazado por el gran número de policías que empezaron a entrar en el recinto para situar a los agentes dentro de la barricada de la entrada principal. Después de que varios coches de policía de rutina entraran por esta vía, múltiples Humvees SWAT y vehículos de emergencia empezaron a atravesarla.

Al final, la respuesta policial incluyó a agentes de El Segundo, Torrance, Manhattan Beach, Hermosa Beach, Culver City, Gardena, Hawthorne e Inglewood, así como del Departamento del Sheriff de Los Ángeles y de la policía del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. Cuatro helicópteros sobrevolaron el lugar durante horas. No obstante, los manifestantes se desplazaron estratégicamente entre los tres puntos de entrada, reforzando el número de efectivos según fuera necesario y protegiéndose eficazmente unos a otros de las detenciones. La acción concluyó sin detenciones ni heridos, a pesar de que cuando los participantes decidieron dispersarse, el número de manifestantes y de policías estaba prácticamente igualado.

La entrada principal de las instalaciones a mediodía.

Antecedentes

Esta no era la primera acción contra Raytheon desde que comenzó el último capítulo de la tragedia en Palestina. El 1 de noviembre, más de 100 activistas judíos y palestinos organizaron una die-in para bloquear la entrada a una oficina de Raytheon en Tucson, Arizona. El 8 de noviembre, activistas de Arlington (Virginia) organizaron una manifestación y enviaron a Raytheon una “citación” para un Tribunal de Mercaderes de la Muerte. Al día siguiente, 150 personas interrumpieron la sede de Raytheon en Goleta, California, para exigir que el gobierno de Estados Unidos pida un alto el fuego, el fin de los contratos militares privados entre Raytheon y el Departamento de Defensa, y que Estados Unidos deje de armar a Israel. Bloquearon la entrada principal a las instalaciones, obligando a los trabajadores a entrar por otra entrada. Todas estas acciones llamaron la atención sobre el papel de Raytheon, pero quedaba por ver cómo un número menor de personas podía cerrar por completo unas instalaciones de Raytheon, aunque sólo fuera durante un día.

Los Ángeles puede ser un contexto difícil para organizar acciones directas. Casi 13 millones de personas viven en los alrededores del área metropolitana, pero esta población está repartida por un vasto espacio. Aunque existe transporte público, rara vez es accesible o rápido, lo que dificulta las reuniones, tanto para organizarse como para realizar acciones. La mayoría de las redes políticas más radicales están más o menos aisladas, debido a la geografía, los conflictos ideológicos y las complicaciones de la política de identidad.

En consecuencia, la participación en manifestaciones en esta ciudad ha sido a menudo mucho menor de lo que cabría esperar en un lugar con una población tan numerosa. Muchos de los que acuden son izquierdistas y liberales que, en el mejor de los casos, están absorbidos por organizaciones que se centran en acciones que implican un alto grado de control desde arriba y un impacto deliberadamente limitado. Estas organizaciones suelen utilizar la retórica de la seguridad para justificar su cooperación con la policía.

Junto a la puerta principal: rocas paisajistas haciendo su parte.

Este tipo de acción organizada horizontalmente es poco frecuente en el terreno político de Los Ángeles. El método por el que se anunció esta acción no atrajo a un número masivo de personas, pero minimizó el peligro de que la policía o los contramanifestantes se movilizaran en respuesta. Una vez que la acción se puso en marcha, las noticias sobre ella atrajeron a más gente, que contribuyó decisivamente a su éxito.

Cabe destacar que el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD, por sus siglas en inglés) no respondió a la acción, lo que influyó en su desarrollo. El LAPD es una de las fuerzas policiales más grandes de Estados Unidos; tienen mucha práctica en el uso de tácticas de control de multitudes y de contrainsurgencia, y se entrenan con las fuerzas de ocupación israelíes. Al mismo tiempo, tienen un protocolo más establecido para participar en protestas, por lo que pueden ser algo más predecibles. En algunos casos, optan por no intervenir en las ocupaciones. Podría decirse que es más fácil abrumar a los departamentos de policía más pequeños de las ciudades vecinas, pero esto puede dar lugar a que adopten un enfoque de mano dura. En este caso concreto, la ausencia de la policía de Los Ángeles resultó beneficiosa, ya que los policías de la pequeña ciudad se vieron desbordados y no atacaron frontalmente a la multitud.

La barricada en la entrada principal de las instalaciones.

Manifestantes añadiendo piedras a la carretera ante la mirada de la policía.

Seguir adelante

Participar en la acción directa siempre implica un acto de fe, depositar la confianza en el valor de la solidaridad y lanzarse a descubrir lo que es posible en el curso de la acción. Es algo que exige práctica: hay que actuar, reflexionar y volver a intentarlo. Este experimento concreto consiguió tender puentes entre varias comunidades, reuniendo a personas de distintas estrategias, experiencias, conocimientos, procedencias y grados de tolerancia al riesgo. Dar prioridad a la seguridad, la diversidad de tácticas y el impacto concreto sobre el simbolismo sentó las bases para una intervención eficaz en relación con el número de personas que participaron en ella y el tiempo que llevó planificarla.

Entre las barricadas de la puerta principal, mirando a Raytheon a lo lejos.